Las plantas “petfriendly”, conoce las especias adecuadas para tu hogar.

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Si eres nuevo en el mundo de las plantas y tienes la suerte de compartir tu casa con mascotas, te aconsejamos elijas plantas aptas para mascotas, investigando previamente qué especies no son tóxicas.

Cuanto más aprendas sobre las plantas, más consciente serás de tus decisiones sobre lo que funcionará o no en tu casa y para los que la habitan.

Fomentar y educar para la inclusión y la diversidad

Al igual que defendemos que las plantas necesitan ser escuchadas, que debemos entender su lenguaje, también lo hacemos con los animales. Generalmente, los perros y los gatos buscan las plantas porque se sienten poco estimulados, aburridos, y buscan llamar nuestra atención. También pueden necesitar más actividad física.

Considera la posibilidad de añadir un nuevo paseo a su rutina. Cuando incorpores una nueva planta en tu casa, intenta ofrecer a tus mascotas un juguete. Premia el buen comportamiento con golosinas para mascotas. Los animales se desinteresan naturalmente de las plantas si tienen algo que las estimule, viéndolas como amigos y no como juguetes.

Intenta dificultar el acceso de los animales a las plantas

Cubre la tierra de la maceta con astillas de madera o piedras decorativas para evitar que escarben y dañen las raíces de la planta. Coloca las plantas en lugares menos accesibles, como cestas colgantes en la pared, en la parte superior de los muebles o en las estanterías.

Algunas recetas caseras de bricolaje también funcionan. A los animales les suele repeler el olor de los cítricos, por ejemplo: prueba a rociar las plantas con agua y zumo de limón y a poner cáscaras de cítricos en las macetas.

Intenta introducir gradualmente otros tipos de plantas

Cuando introduzcas plantas no aptas para mascotas, intenta colocarlas primero en los lugares menos accesibles mencionados anteriormente. Cuando notes que tus mascotas no las buscan, puedes probar en otros lugares.

Si tu(s) cachorro(s) muestra(n) interés por una planta en particular, colócala en un lugar de difícil acceso, especialmente si no puedes supervisar su interacción.

Las plantas y los animales aprenden a coexistir y los beneficios de su interacción son mutuos.

En conclusión: es posible coexistir, debemos intentarlo (con seguridad) y, al final, será muy gratificante y provechoso.